quiero hablar y mostrarme en ti
restriégame esa atención que nunca me darás
mientras respiro nuestro aliento insípido
búrlate de mí una vez más, gime su nombre
a mis espaldas disfrázate con su piel sobre la tuya
llora mis lágrimas que cayeron en tus manos
bésame una vez más mientras sacias mi sed de carne
en silencio muéstrame las risas mudas que dejé atrás
cual cuerpo del difunto amor que llevamos en la sangre
pisa mi nombre, esa llave que abre tus cadenas
rojas gotas de labial marcas en mi brazo
muerde mi alma sentada en el marco de la ventana
cálmate, ya mismo te prendo un tabaco
escuchemos juntos el latido que se detiene
cerca del encierro disfrutemos otro espectáculo
dímelo ya, corazón, ¿a quién conociste hoy?
vivo guardado en un blanco
finito y transparente barrote
lejos de ti, ruido blanco
en mi mente vacía llena
de recuerdos tuyos
vivo guardando en un negro
inmenso y oscuro cuarto
pedazos de ti, desgarrada
mi garganta llena vacía
de celos
enciendo la luz buscando
el final de la cuerda con filo
que me tiene contra la pared
hecha con intestinos vacíos llenos
amarrados en nudo corredizo
apago la luz de mi suerte
comenzando con mi lenta muerte
pues gracias a ti, lloro vino
embriagado por una botella llena vacía
derramándose
me arranco la lengua
hoy dios se sienta a morir
en el regazo de mi culpa
otra vida vacía llena
desangrándose
perforo mi tímpano
lidiando conmigo al verte
cerca de ti, ruido blanco
en mi mente llena vacía
de celos por él
según Erikson soy amarillo
odio el amarillo
es la mejor descripción de mi personalidad,
no me siento como siendo yo, ni cómodo siendo yo
este es el año mío, según mi guardián
el año de la serpiente, el que me traería suerte
pero sólo me devoro a mí mismo
mi media naranja es el autosabotaje
perdí el amor que creí había encontrado
y desde entonces no me gusta lo que escribo
no son palabras vacías, mucho menos mentiras
pero sólo observo incongruencias
según Hipócrates soy sanguíneo
hipócritamente odio la sangre
y aun así, me corto para verla fluir sobre mis brazos
el dolor (nuestro) es (mi) placer.
dejé cartas en caso de un repentino suicidio
desbordantes de mis desdichas
un desenfreno de mis erratas
pronto estaré bailando vals con la muerte.
conocer a Dios es blasfemia
con su permiso, quiero hacerlo
pero no por haber muerto
que así no me servirían sus respuestas
a tantas que son mis preguntas
me encantaría que Dios me hablara en verso,
que su voz se demuestre en estrofa,
llena de tantos ritmos y muestras,
muestras de aquello que hace ser al hombre
me encantaría saber que Dios
tiene sentimientos como cualquiera
quiero ser testigo de su arte,
nada de Miguel Ángel ni de Da Vinci;
yo anhelo ver el arte de Dios,
aquello creado por la conciencia magna,
por aquel que nos regaló la vida
quiero ver a Dios
pues después de todo
y antes que nada,
me conoce perfectamente
más que nadie en este mundo
por eso, no me importa si blasfemo
no dudo de él, lo adoro
pero siento que su silencio
me condenará a la locura
sé mi consuelo, Señor mío
aquello que me respira en la nuca
teje con los coágulos de mi sangre
la realidad que viste mis ojos
sufro y tiemblo sin dejar pasar
cada detalle renace en forma de aliento
la oscuridad en el asfalto es más fuerte
árbol perverso escondido entre secretos
fríos como mi carne desvestida del rojo
desenlace de ramas sin destino
faringe, tobogán para los tendones de mi ojo
masticado por la intriga acidulada
alimento ahora sin luz ni sombra
punto largo aletarga la conciencia
frente al peligro desalmado que habita
la oscuridad en la vereda es más fuerte
punto medio crispa todo mi nervio
armadura sanguínea para el miedo
que, sin días, ahora a nada temo
aquello que me respira en la frente
tejió con los coágulos de mi sangre
la realidad que viste mi mente
respiré la humedad en el aire,
sentí la brisa sobre mis cabellos,
mientras gotas caen entre mis párpados
beberé de mi vaso nuevamente
confiaré mis secretos a las nubes
los poemas que escribí cuando llovían
tantas lágrimas en mi alma cansada
mi café se diluye gota a gota
volviéndome humo del puro apagado
soy vida melancólica y fugaz;
bebo, y así aparecen nuevos versos
Juan Felipe Cobián
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Fabián Alejandro García Mata
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J. Jesús Morales Vázquez
Paulina García González