Los poetas detestan el pollo
Mastican cortes místicos
Beben vinos innombrables
Tienen los calcetines rotos
el rostro desencajado
amantes en los burdeles
No le venden su alma a ningún diablo por un verso
ni les rezan a los santos o al dios Apolo
por sentar en su regazo y a dos nalgas a las musas
Viven de amor matan por él lo resucitan
Eso les basta para liarse con las palabras
(su raíz es la palabra)
Son sabinescos y amorosos
vallejianos y heraldescos
No hacen fila en la tienda
No se persignan en la noche
No escuchan cumbias ni baladas pop
Los poetas no comen pollo
Y si lo hicieran se lo tragarían vivo
ni asado ni hervido
después de hacerlo flotar
sobre la cacerola.
Jefe me retiro a llorar
Se lo digo así porque debo irme a casa en dos pies
y no a rastras a las seis pe eme
Prefiero lidiar con esta hondura usted me entiende
a solas y cuanto antes
Porque sabe de esto y otros papeleos íntimos supongo
Le cuento rápido porque conozco sus plomizas ocupaciones
El pésimo sueño me puso de pie
Llevé al niño a la escuela vi a su madre y apenas la saludé
Incapacidad por tristeza que escriban en Recursos Humanos
Y me dejen sin goce de sueldo y discreción
Podría esgrimir un dolor estomacal
una gastritis cultivada por la tensa calma
pero estaría mintiendo
Amanecí trabado en triste
El humor es el arma de los tristes contra el mundo
sabe bien que la he disparado sin miramientos
Pero hoy levanto una servilleta blanca
para que las circunstancias sepan que han ganado
No hay chiste que hoy perturbe esta languidez
estoica como la rabia que usted conoce
Hoy no podría teclear de manera no elegiaca
no podría maldecir de manera no sincera
nada de cualquier cosa de manera no patética
Y la tarea más simple entre tanta lágrima acá en las tripas
resultaría en absurdos deficitarios a largo plazo para la empresa
Si a usted caballero importante no le importa
iré a pisotear hojas secas en mi patio
a masticar sábanas en horario laboral
y atender asuntos de miserable urgencia
Sin esgrimir pretextos para desempeñar el trabajo asignado
y sin ganas de estar aquí ni en casa ni conmigo
mañana nos vemos a primera hora
La mujer está a veintidós, veinte metros. En diez segundos pasará frente a mí, y en ese momento miraré los fresnos como pensando, el suelo como perdido. Ellá será, a dos pasos de mi presencia, transparente, y todo alrededor parecerá más importante que su contundente humanidad. Un par de instantes más tarde (el timing es fundamental) el hilo de mis ojos se enrederá en su espalda y áreas limítrofes. Luego, un suspiro. El final se sabe: su figura se borrará como otra mancha en el paisaje. Intacta su belleza de mis manos, a salvo de mis mapas su misterio.
Nada tenía
La buena suerte trajo
un colibrí.
Ser como el polvo
en la casa quietud
que nunca cesa.
Qué tal exhalas
Tu aire agua aceite el mío
Todavía es tarde.
Ponga más leña
al fuego del insomnio
eche otra oveja.
Decidí firmar la paz conmigo. Junté valor, toqué a mi puerta. “Ah, eres yo. Estoy ocupadísimo, ven otro año.” No pude hacer más por mí.
Siempre digo mañana
cuando la tristeza me desborde
cuando ya no sea tarde
cuando la poesía explote incontenible
A veces digo algún día
cuando las musas por fin
cuando el dedo y la tecla
cuando la rabia y la voz
Me repito ya casi muy pronto
cuando cada palabra en su sitio
cuando el corazón a tal hora
cuando todo
y cada cosa
justo ahí.