Al aire puro y festivo
le aportó su lluvia de verano
esa estructura narcisista no sicótica
que vengo a ser yo.
¿En transpirar la camiseta?
¿En la insobornabilidad de mis delegados?
¿En un lecho clásico, de rosas?
¿En los ajustes de cuentas?
¿En el más acá?
¿En la supremacía de los recalcitrantes?
¿En los valores perdurables?
¿En lo que subyace, en lo que subsume?
¿En el expansionismo?
¿En lo que
viene-junto-con?
Despliegues que me perdí
compromisos que me perdí
aprendizajes que me perdí
equilibrios que me perdí
Demasiado enajené
y lo que enajené
echo de menos
No lloré en su momento:
salí corriendo
tras
lo que
me perdí.
No habrá ninguna igual, no habrá ninguna,
ninguna con tu piel ni con tu voz
Homero Manzi
No habrá ninguneo igual, no habrá ninguneo
ninguneo con mi piel ni con mi voz
Y hasta donde se sabe
este aire tanguero me lo banca
en su indolencia
la testaferro del encono.
En un intento
por burlarse de mí
objetaron
mi pavoneo
Mi pavoneo
objetaron
burlándose
¡Logrado!
en un solo intento.
Uno
ya
se va
perdiendo
Cosas
uno
ya
se va
Perdiendo
de ellas
Perdiéndoselas.
Inevitablemente
me mantuve cerca
cuando
inevitablemente
te dejaba sin mí
haciendo lo tuyo
compartiendo conmigo
los alcances disímiles
de tus
repercusiones
Al sórdido que complacías en mí
o al que
en sesgo tangencial
desnaturalizabas
o al que
aniquilándome
exponías
no hubieras podido sustraerte
Te dejé sin mí
con mi emputecida
compañía:
ausente, si padre
burócrata, si marido
odioso, si hermano
Apéndice
soportaste
que yo fuera tu soporte
continental.
¿Por qué maté a la araña?
Yo recogía hojas
de sauce
en la terraza
y las introducía
(¿por qué maté a la araña?)
en una bolsa
plástica
¿Por qué maté a la araña
—agachado—
en esa fresca y soleada
mañana de sábado?
Maté sin pensar, sin respaldar
mi intrascendente pisotón
¿Por qué maté a la araña?
¿Por qué incluí a un caracolito
en la bolsa plástica
sin destinarle
una mirada responsable?
¿No era que yo amaba
a los
caracolitos?
¿Por qué
si esa mañana
fresca
de otoño
yo andaba optimista
chispeante
maté
a la araña?
¿Qué bicho me picó?
¿Por qué diantres maté
a la minúscula araña
que ni araña sería
ya que lucía (creo)
alillas transparentes
pero eso sí (creo)
largas patas
las que configuraron
en el fogonazo
del instante
a esa araña
que aplastó
mi aborrecible
derecha
zapatilla?
Tardó
la puerta en abrirse
un buen rato
Yo estaba
ante esa puerta que tardó
en abrirse
un buen rato
Cuando alguien la abrió
yo
estaba cerrado.
De mi menú de pecados
angurria
tú eres quien mejor me humilla
(Reúnense
en este presto “humilla”
los eficientes matones Mortifica
Entristece & Liquida)
Angurria, tú, la más peor de todas para mí
desde antes todavía de tragar
de esta tarta de coco
un último bocado.
¿De cuántas películas me escapé?:
incontables
Hui de la fama
Fantásticamente sé que la mía
hubiera sido una fama irritativa
desde la que no sólo me habrían desnudado
sino que, también, despellejado
Ahora soy todos mis personajes truncos:
pervivo arropado
y anónimo.
Valentina Cantidiano Brasil
Rubén Hernández Hernández
Haidé Daiban Argentina
Eva María Medina España
Marvin Salvador Calero Nicaragua
Fernando Sorrentino Argentina
Ana María Fuster Lavín Puerto Rico
Flavio Crescenzi Argentina
Carlos Prospero
Alejandro Miguel Argentina