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Poemas

Valentina Cantidiano Brasil


Silencios

Silencio sobre silencio
la palabra, recogida.
El pulso, fingido
sonrisa en sombra
soledad erigida en piedra.
Llanto mineral.
Ruido que atraviesa
madrugada oblicua.
Música en fractura.
Ecos de voces ajenas.
Sabores sin nombre
el aceite, la brasa, el aire denso.
El metal de la tuba
siempre en colisión.
Palabras y cenizas
llevadas por el viento.
Cantos de un vacío antiguo
promesas en disolución.
La ilusión: hoja de aliento.
El día: retorno.
El otro: ecos de lo mismo.


Liturgia de la Ausencia

¿Cuánto de mí es ausencia
si nada en torno alcanza a completarme?
En la sombra de días soleados,
contemplo un cielo de océano turquesa.
Con la mirada alzada por encima de muros invisibles,
busco, en vano, los ecos del pasado
que se insinúan en ornamentos
sagrados, barrocos, clásicos y ancestrales.
Pienso en las manos que, en la ilusión del arte,
tejen credos y armonías en la piedra:
labor paciente que engarza el oro
a imágenes de ángeles, santos y dominio.
En relieve, colores y formas se amoldan
a múltiples destinos, incluso al mío,
alzándose en súplicas hacia lo alto
y sumergiéndose en la perspectiva de lo eterno.
Se fragiliza la vida ante los imperios
que cincelan nuestra historia humana,
infligiendo cultos adversos, en honra
a un Dios distante.


México

México no es para débiles
hay salsa con habanero
y también el jarabe tapatío
en el que la mente trémula
baila como las amplias faldas.
México no es para cobardes:
hay serpientes y escorpiones,
y menos aún para el chile milagro.
Hay dulzura más dulce que la batata,
que te hace soñar despierto.
México no es para aficionados.
Si la tortilla se quema,
puede dársele la vuelta,
pues el ennegrecido se limpia
y la vida continúa con un trago de tequila.
México no es para tibios,
donde el sol castiga cuerpo y mente,
como la sombra del desierto de Sonora.
Aun así, uno se enamora de un día festivo,
con mariachis y bandas en Oaxaca.
México no es para dóciles:
te arrojan a la Zona del Silencio
o al Cañón del Sumidero
si contradices la opinión.
Si resistes todo eso,
todavía, puedes mandarlos a la chingada
y cantar: ¡Viva México, cabrones!


Jumb16

Ciego lagar

Rubén Hernández Hernández


Jumb17

Zapatones

Haidé Daiban Argentina


Jumb18

Querido Javier

Eva María Medina España