Logo

Ayuda

Esmeralda Rodríguez Hernández


Eran las 11 de la noche. Me encontraba sola en mi habitación, con la luz del televisor alumbrándola. Estaba viendo uno de mis programas favoritos. La noche estaba bastante tranquila. Después de un largo tiempo, las ganas de ir al baño se apoderaron de mí. Al salir pude percibir en la casa una oscuridad absoluta y un silencio sepulcral la envolvía por completo. Al principio me desconcertó demasiado, ya que mis abuelos y mi hermano suelen alborotar en el comedor a estas horas. Sin darle más importancia volví a la habitación. Cuando entré, el televisor se encontraba apagado. Me acerqué; al prenderlo sólo había estática, asumí que ya no había señal y mejor lo apagué; me quedé ahí esperando algo. Cuando por fin me iba a acortar, la pantalla se encendió; seguía la estática pero, de repente, se puso negra. Apareció la imagen de lo que parecía una bodega abandonada, con la tenue luz de un foco que la alumbraba al fondo. En medio apareció una niña vestida de blanco, de larga cabellera azabache. Ella se empezó a acercar a mí y, en un abrir y cerrar de ojos, se encontraba demasiado cerca; sus ojos eran negros y su piel tan blanca como la porcelana; mi vista se detuvo en sus labios, que hacían juego con su pálida piel. Entonces comenzó a pronunciar una palabra: “Ayúdame”. En ese momento el ambiente se puso aún más tenso. “Esta chica está mal”, pensé, “¿en qué la puedo ayudar? ¿Por qué yo? ¿Qué es lo que está...?” Salí abruptamente de mis pensamientos al ver que la chica se estaba cortando el abdomen. Todo se empezó a teñir de rojo. Ella puso su mano derecha en la herida, metiéndola lo más que pudo y con la sangre, en las paredes, se puso a escribir una y otra vez “ayúdame”. No sabía qué hacer, el nudo en mi garganta no me permitía hablar, sólo me puse a llorar suplicando que esto terminara ya. Ella se fue acercando nuevamente a mí… ¿Qué hago?, pensé a punto de volverme loca. “¡Aléjate!”, grite. Desperté demasiado asustada. Al parecer esta noche ya no podré dormir.


Jumb33

Amunet

Elena González González